“22. Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos.

23. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino.”

Salmo 37:22-23

Al entender que a los impíos les espera la muerte eterna, y que a los que creen en Jesucristo, y en su muerte redentora, por la cual Dios nos ha dado su Salvación, entonces nos damos cuenta del inmenso amor de Dios por la humanidad, y que sus promesas de bendición son reales, y continúan vigentes, pues Dios sigue siendo Dios, a pesar de la incredulidad de muchos, a pesar de los planteamientos filosóficos modernistas, Dios sigue esperando que todos crean en Él y tengan vida eterna, incluso el profeta Ezequiel escribió: “Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos”, y eso, es el deseo de Dios para contigo y también para conmigo. El versículo 22, que leemos hoy, dice: “Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos”. Optemos entonces por creer en Dios y depender de Él.

En el versículo 23, David nos enseña: “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino”, y esta es una declaración que refleja un profundo sentido de sometimiento al Señor y a sus mandamientos, pues todos nuestros pasos, las decisiones que tenemos que tomar, lo que debemos hacer, Dios ya lo dejó establecido en las Sagradas Escrituras, por lo cual, nosotros solo debemos guiarnos por lo que su Palabra nos enseña, nos instruye, nos corrige, nos demanda qué hacer, qué obedecer, y Él, estará observando nuestro caminar, para aprobarnos con su amor y su gran misericordia. De verdad, debemos aprender a depender de Dios, de manera que Él cumpla su propósito en nosotros (Salmo 138:8).

Pr. Herman Gajardo P.