“ 2. Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,

3. sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

4. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

5. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

Santiago 1:2-5


La Palabra del Señor siempre tiene la respuesta y enseñanza específica, para todos los ciclos de vida que nos toca enfrentar. Si estamos bien, cante alabanzas, es el consejo, si estamos mal, haga oración nos indica. Pero el versículo 2, que leímos hoy, nos entrega otro punto de vista, mucho más profundo en cuanto a sabiduría, pues nos indica que frente a las diversas pruebas que podamos estar soportando, debemos aceptarlo con sumo gozo, o sea con la alegría más grande que podamos entender. ¿Porqué?, ¿Cómo nos puede decir eso?.


Obviamente, nuestra lógica no lo entiende a la primera, por eso hay que analizar lo que Dios quiere enseñarnos. No podemos de inmediato rechazar el consejo divino, pues Dios tiene todo el control en sus manos y Él sabe lo que hace. Es parte del proceso de capacitación que Él diseñó para nosotros sus hijos, sus siervos, sus ministros. De manera que frente a las dificultades seamos capaces de enfrentarlas, confiando en el poder que Dios nos ha entregado.


Los versículos 3 y 4 aclaran el proceso que Dios aplica, de manera de prepararnos para llegar a la perfección que el Señor espera ver en nosotros. Al ir entendiendo lo que es Cristo para nosotros, nos vamos dando cuenta de lo maravilloso que hizo Jesús al redimirnos del pecado y darse a sí mismo, para que nosotros podamos alcanzar a través de Él, la perfección.


Si aún no logramos entender cómo es todo esto, para lograr alcanzar el entender y aplicar en nuestra vida estos principios divinos, es necesario pedirle al Señor la sabiduría que necesitamos, su Palabra nos enseña que Dios dará sabiduría a quien se lo pida, incluso, abundantemente y sin reproche. Que maravilloso es nuestro Dios.


Pr. Herman Gajardo P.