“1. Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.”
Ezequiel 1:1
A veces pensamos que porqué la Palabra dejó establecido que alguna situación ocurrió en el año tanto, en el mes tanto, y en el día tanto, pues si eso ocurrió en otro día y otro año, para nosotros no tiene ninguna relevancia... pero si Dios determinó que quedase escrito, es porque algo que no vemos, o no nos damos cuenta, el Señor nos quiere enseñar. Jesús fue enfático al decir que a las escrituras nadie podía quitarle ni agregarle nada, ni siquiera un acento, ¿porqué?, porque es la Palabra de Dios para nosotros, y su Palabra trasciende los tiempos y las generaciones, y Dios tiene razones para que así sea.
Menciono esto, pues el versículo que leímos tiene establecido el año, el mes y el día, en que Dios se manifestó para hablar con el profeta Ezequiel, y que las futuras generaciones supiesen que en ese día habló el Señor, el Creador de todo lo que existe iba a conversar con un humano, y eso es más que maravilloso.
Más adelante en el mismo versículo, Ezequiel comenta que él, en ese día, era uno más de los cautivos que se encontraban al lado de un río llamado Quebar, que significa “el grande”. El profeta explica que él estaba en cautiverio, quizás encadenado, sin vestimenta apropiada, sin alimentación adecuada, pues era un esclavo más camino a Babilonia. Pero el versículo termina diciendo que, a pesar del crítico momento que el profeta estaba experimentando, “los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios”...!!
Cuando Dios quiere hablar, cuando Dios quiere mostrar su gloria, lo hace cuando quiere, a la hora que quiere, el día y el año que quiere y cualquiera que sean las circunstancias que el receptor del mensaje esté viviendo. Dios es Soberano. Dios está por sobre toda circunstancia adversa.
Dios usará este tiempo de pandemia en la tierra, para mostrarnos que Él sigue siendo Dios, que Él sigue en control de todo, que nada ni nadie puede impedir que su gloria corra y llene la tierra. Dios, al igual que hizo con Ezequiel, puede hoy mostrarte visiones, sueños, que transformarán tu vida y la de quienes te rodean y quienes escuchen su mensaje. Prepárate, pues la gloria del Señor hará temblar la tierra... su retorno es inminente... Jesús viene a buscar a su Iglesia...
Pr. Herman Gajardo P.


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