“1. Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

2. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar;

3. Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza.

4. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.

5. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.”

Salmo 46:1-5

Este es uno de los salmos que nos enseñan a confiar siempre en el Señor, desde el inicio nos anima con una frase tajante y arrolladora: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”, y esto, pues hemos creído en un Dios Todopoderoso, que nunca falla, que siempre está a nuestro lado, y que su mano de amor y misericordia siempre está extendida hacia nosotros.

Obviamente, al leer esto, afirma nuestra fe en Él, con la seguridad que en Él podemos confiar, y podemos estar seguros, de tal manera que suceda lo que suceda, vengan terremotos, pestes, enfermedades, persecuciones, traiciones, ninguneos, menosprecios, pérdidas, NO temeremos, porque Él es nuestro Dios Poderoso, Misericordioso, que con tierno amor nos cuida y nos protege.

El versículo 4 nos dice que “Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo”, y esto ocurre pues esa es su morada y Dios está en medio de ella, con esto entendemos que el Señor está en medio de nosotros pues nosotros somos su Iglesia, somos su morada, somos lo que Dios ama, y en breve veremos su Gloria, pues Él prometió venir a buscarnos, y seremos arrebatados de esta tierra y estaremos para siempre con Él. Por lo cual, póngase a cuentas con Dios y crea en Jesús nuestro Salvador, y será salvo.

Pr. Herman Gajardo P.