“5. Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

6. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;

7. pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”

1 Juan 1:5-7

El apóstol Juan, escribe esta certera carta, inspirado por el Espíritu Santo, para declarar quien es Dios, y obviamente él lo declara con total conocimiento de causa, pues conoció y vivió con Jesús, durante todo el tiempo de su ministerio y fue uno de sus más cercanos, debido a eso entendemos que Juan indagó sobre la divinidad de Jesús, y se impregnó con mucha intensidad y convencimiento personal acerca de quien era el Mesías que convivió con ellos y les enseñó acerca del Reino de los cielos, y les encomendó la responsabilidad de dar a conocer su persona y su maravilloso evangelio de Salvación.

Con mucha razón y determinación, Juan en el versículo 5 nos dice que el mensaje que nos anuncia es lo que oyó de Jesús: “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él”, y esa es una declaración indiscutible, es un principio inamovible, de hecho, quienes decimos creer en Cristo, “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad”, y eso tiene que ver con nuestra integridad personal, sí o sí, o somos referentes de Jesús, o entonces estamos mintiendo y no practicamos lo que predicamos.

Pero, “si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”, tremendo..!!, maravilloso..!! El solo hecho de andar en luz (en su luz, en su verdad, en sus enseñanzas), así como Él está en luz, entonces tenemos comunión los unos con los otros, y no habrá disensiones, ni pleitos, ni divisiones entre nosotros, y en caso de haber caído en algún error, o haber cometido algún pecado, el mensaje de su Palabra es claro: “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”, o sea la muerte de Cristo, en la cruz del calvario, nos sigue ofreciendo perdón, limpieza, y santidad, para que usted y yo alcancemos su Salvación.

Pr. Herman Gajardo P.