“7. Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
8. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
9. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.”
1 Juan 4:7-9
Estos versículos que leemos hoy, contienen la esencia de quién es Dios, y son de gran impacto, en todo tiempo, para toda la humanidad, en primer lugar, nos reitera acerca del nuevo mandamiento establecido por Jesucristo, al repetirnos que debemos amarnos los unos a los otros, porque el amor proviene de Dios, y se adquiere al conocerle, . Al abrir nuestros ojos y entender que el pecado nos tenía cautivos, y nos nos dábamos cuenta que la verdadera libertad se conoce a través del amor que proviene del Padre, pues al nacer de nuevo, al conocer a Dios, su amor se activa en nosotros y podemos amar.
El versículo 8 establece que “el que no ama, no ha conocido a Dios”, por lo cual el amor es un parámetro para entender que hemos conocido a Dios, pues si no amamos es porque aún no hemos nacido de nuevo, y nuestra vida continúa bajo los efectos y consecuencias del pecado que nos mantiene lejos de Dios y no podemos disfrutar de su inmenso amor “porque Dios es amor”, no es que solo nos ama, Él es amor, y todo lo que hace es por amor, aún aquello que no entendemos, pues solo al sentir y palpar su amor en nosotros, entonces podemos amar, y dejamos de odiar, y dejamos de tener miedo, pues su amor echa fuera de nosotros el temor, y podemos amar incluso a nuestros enemigos, a quienes nos hacen daño, y perdonamos, pues ahora su amor está en nosotros.
El versículo 9 nos enseña acerca de cómo Dios mostró su amor para con nosotros, y es que Él envió a su hijo a nacer entre nosotros, y cada año y hasta hoy, con mucha alegría todos celebran su nacimiento, pero muy pocos lo asocian que nació un Salvador, enviado por Dios, para morir en nuestro lugar, en pago por nuestros pecados, de manera que si creemos en Él, su salvación y su gran amor se activa en nosotros y somos verdaderamente libres, y ahora vivimos por Él, y para Él, y por toda la eternidad. Verdaderamente DIOS ES AMOR, puro amor.
Pr. Herman Gajardo P.


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