“1. Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
2. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
3. Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
4. El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
5. El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.”
Salmo 103:1-5
Este Salmo nos recuerda y nos insta a bendecir al Señor por todos sus beneficios, incluso nos enseña a analizar y recordar cada una de esas bendiciones recibidas, de tal manera que nuestra alma se desborde de alegría y gratitud a quien es Digno de recibir toda alabanza y toda adoración.
Dios es el que perdona todas nuestras iniquidades. Dios es el que nos sana cuando estamos enfermos. Dios es el que nos saca del hoyo de la desesperación en que podamos caer. Dios es el que una y otra vez nos llena de favores y nos demuestra su misericordia. Dios es el que sacia nuestra boca de bien, y agrega un ejemplo: “de modo que te rejuvenezcas como el águila”.
El ejemplo de las águilas lo describe la Biblia en más de una ocasión, y es porque tenemos que tomar como referencia que lo que le sucede a un águila después de cumplir un ciclo de vida, es necesario renovarse, y al hacerlo comienza un nuevo ciclo de vida totalmente rejuvenecida. De la misma manera Dios nos renueva nuestra nuestra vida, nuestras fuerzas, nuestros objetivos, nuestros anhelos, nuestros sueños, pues bajo su alero, bajo su protección, bajo su dirección, todo será “bueno, agradable y perfecto”. ¿Qué mas necesitamos para bendecir al Señor?.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.