“1. Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar;”
Salmo 46:1-2
Gracias damos a Dios por su gran amor y misericordia. Bendecimos su nombre cada día, pues hemos aprendido depender de Él y hemos visto su cuidado y su provisión.
Su Palabra hoy nos recuerda que Dios sigue siendo “nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”, y Dios repite estas promesas, una y otra vez, para que nunca nos olvidemos, para que en momentos de angustia recordemos sus Palabras, para que no tengamos miedo, para que con gozo y alegría de corazón aprendamos a aceptar incluso los cambios de estilos de vida acá en la tierra, pues aunque la tierra sea removida, aunque los montes se traspasen al fondo del mar, o sea, aunque al terminar esta pandemia debamos acatar nuevas disposiciones gubernamentales para poder reunirnos, que lo que estábamos acostumbrados a hacer no se pueda y debamos asumir otros estilos de vida, usted y yo debemos tener claro que, el adorar al Señor, en espíritu y en verdad, nunca cambiará, nunca menguará y nunca dejaremos de hacerlo, ya sea personalmente, con nuestra familia, en nuestras casas, o en algún lugar de reunión con más personas, como hijos, como adoradores, como Corbanes (ofrendas dedicadas al Señor), no permitiremos que falte adoración en su Altar, en nuestros corazones.
Dios es bueno... muy bueno, Él seguirá cuidando de cada uno de nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


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