“17. Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.

18. En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca.”

Isaías 41:17-18

Isaías fue un verdadero Evangelista en su tiempo, de hecho en sus escritos encontramos múltiples invitaciones a ponerse a cuentas con Dios, a limpiar su corazón de toda contaminación de este mundo, también Dios le usa para profetizar de la venida de Cristo, de cómo sería su estadía acá en la tierra, de su muerte y sufrimiento, y de muchas revelaciones que son impactantes.

También Isaías deja por escrito acerca del inmenso amor de Dios por cada uno de nosotros y cómo nos ofrece su incondicional ayuda. En los versículos leídos encontramos precisamente lo que Dios sabe de nuestras necesidades, de nuestros padecimientos, aún de nuestros íntimos anhelos. Dios sabe lo que buscamos, lo que necesitamos y nos anima diciéndonos “yo oiré tu clamor, y no te desampararé”. Bendito sea nuestro Dios maravilloso.

Dice que “en las alturas abriré ríos... abriré fuentes en medio de los valles... en el desierto abriré estanques de agua... y manantiales de aguas en tierra seca...”. Para Dios nada es imposible, Él sigue ofreciéndonos sus bendiciones, todos necesitamos a Dios con nosotros, nada se compara con tener a Dios a nuestro lado, Él nos cuidará, Él nos proveerá, Él nos sustentará, Él nos bendecirá... Él nos seguirá amando y renovando su amor cada día. Deja tu vida en sus manos, Él nunca te defraudará.

Pr. Herman Gajardo P.