“10. para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;”

Colosenses 1:10

Una de las cosas que el apóstol Pablo quiso dejar muy en claro, era el hecho de vivir “como es digno del Señor”, de manera que todos sepan que, para agradarle en todo, debemos ser totalmente dependientes de Dios, dejando de lado nuestras opiniones, nuestros puntos de vista, y andar conforme al propósito que Él diseñó para cada uno de nosotros, aparte de no inmiscuirnos en asuntos del mundo, me refiero a acciones políticas o sociales, pues Dios, en su inmenso amor, nos salvó, para “no participar de las obras infructuosas del mundo” (Efesios 5:11). Pablo, en este versículo, enfatiza en que a Dios “debemos agradarle en todo”, y para cerciorarnos que lo que hagamos agradará al Señor, debemos conocer su voluntad para nosotros, y hacer todo lo que su Palabra nos pide que hagamos, y ser fieles y leales a sus preceptos y mandamientos.

El versículo continúa diciéndonos: “llevando fruto en toda buena obra”, y esto pues al hacer lo que agrada al Señor, los frutos de nuestro actuar se apreciarán por las buenas consecuencias en todo lo que hagamos. Al respecto en Mateo 7:20 encontramos la siguiente declaración de Jesús: “por sus frutos los conoceréis”, estableciendo de esta manera que Dios premia a quienes actúan bien, haciendo que de nosotros fluyan los frutos del Espíritu Santo. Al final del versículo, el apóstol Pablo vuelve a reiterarnos: “creciendo en el conocimiento de Dios”, pues en esto reside el agradar a Dios: en conocerle. Solo de esa manera podremos estar seguros que estamos andando “como es digno del Señor”.

Pr. Herman Gajardo P.