“4. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. 5. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.”
Hechos 19:4-6
La palabra “bautismo”, significa sumergir, por lo tanto entendemos que el bautismo de Juan consistía en sumergir en agua a las personas que se arrepentían de sus malos caminos, y decidían cambiar sus vidas, como bien lo relata Pablo en el versículo 4, del párrafo bíblico que leemos hoy, por lo tanto, ese era el “bautismo de arrepentimiento”, y que simboliza nuestra decisión pública de morir a nosotros mismos y resucitar al salir del agua, por lo mismo, es necesario que esto solo puede ser realizado por personas adultas y responsables, que declaren creer en Jesús, pues Jesús enseñó: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16).
Luego, los versículos 5 y 6 dicen: “Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban”, con esto, entendemos que Pablo les enseñó acerca del bautismo en el Espíritu Santo, que Jesús prometió que vendría sobre los que creyeran, para recibir poder, y pregonar el evangelio con denuedo y autoridad. Hoy, usted y yo, también necesitamos ser llenos del Espíritu Santo, para que con poder y autoridad cumplamos nuestro ministerio.
Pr. Herman Gajardo P.


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