“14. Desde el lugar de su morada miró Sobre todos los moradores de la tierra.”

Salmo 33:14

Al leer este versículo de hoy, y saber que es David quien lo escribió, es imposible no pensar que solo pudo hacerlo inspirado por el Espíritu Santo, el cual le revelaba quien y como era el Dios que había conocido, y que ahora era la fuente de su existir. David se había impregnado de tal manera de la esencia de Dios, a quien había conocido y experimentado en carne propia, su grandeza, su soberanía, su inmenso poder, y a través de muchos salmos, describe atributos que son propios de Dios, y que David los da a conocer muy poéticamente, y los deja establecidos como cánticos para adorar la grandeza del Señor. Por eso cuando escribe: “Desde el lugar de su morada”, lo primero que hace David, es establecer que Dios tiene una morada en la cual habita, pero no es fácil describir cómo es la habitación del Señor, pues la Biblia nos enseña que Dios es Espíritu, entonces su habitación es espiritual, y Jesús mismo dijo también: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”, y con eso entendemos que Dios también habita en nosotros, los redimidos para ser salvos.

El versículo termina con la siguiente frase: “miró Sobre todos los moradores de la tierra”, Dios nos mira, Él está pendiente de cada uno de nosotros, quizás sea un tanto difícil de entender como Dios nos examina a cada uno, siendo tantos millones de habitantes, pero la tecnología nos ha demostrado que si los GPS ubican a cualquier persona en cualquier lugar que se encuentre, por lo tanto, para Dios nada es imposible. Una canción de Marcos Witt dice: “Tu ojos revelan que yo, Nada puedo esconder, Que no soy nada sin ti, Oh fiel Señor. Todo lo sabes de mí, Cuando miras el corazón, Todo lo puedes ver, Muy dentro de mí… y tu mirada puesta en mi, me llena de tu paz”. El hecho de saber que Dios nos mira, nuestro ser entero se estremece.

Pr. Herman Gajardo P.