“3. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. 4. Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. 5. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad.”
Salmo 5:3-5
David escribió en uno de sus salmos: “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela” (Salmo 63:1), y al igual que el versículo 3, que leemos hoy, representa el sentir de su corazón, de buscar al Señor de mañana, y esperar confiadamente solo en Él, luego, en el versículo 4, nos enseña algo trascendental, y que debemos tener muy en cuenta, pues dice: “Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti”, y eso, es una verdad irrefutable, pues conocemos a Dios como Dios de amor, y de misericordia, pero también Él es juez justo, y Él no soporta la maldad, ni tampoco al que participa en lo malo, en lo pecaminoso.
En el versículo 6, y para enfatizar lo declarado, dice lo siguiente: “Los insensatos no estarán delante de tus ojos”, y luego agrega: “Aborreces a todos los que hacen iniquidad”, esto es muy interesante, por decir lo menos, pues muchos piensan, y promueven que Dios ama al pecador, pero en este versículo se nos aclara que no es así, sino que enseña claramente que Dios aborrece a los que hacen iniquidad, o sea, a los pecadores, a los que sabiendo que no deben pecar, pero igual lo hacen, aduciendo que Dios los ama así como ellos son, por lo tanto, debemos tener cuidado y arrepentirnos de nuestro mal proceder y esperar en su misericordia.
Pr. Herman Gajardo P.


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