“3. Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y ando en tu verdad.”
Salmo 26:3
En este versículo que leemos hoy, el salmista nos da a entender que él conocía la misericordia de Dios, que él ya había experimentado aquello que el profeta Jeremías declaró que Dios renueva cada mañana (Lamentaciones 3:22-23), lo cual es el fundamento del creyente para esperar siempre solo en el Señor. En el versículo de hoy, David escribe: “Porque tu misericordia está delante de mis ojos”, o sea, no merezco nada, pero he aprendido que tu misericordia oh Dios es eterna, permanece para siempre, y nunca lo olvidaré, lo tengo presente cada día, cada instante de mi vida tu misericordia me acompaña, y apelo a ella en mi dependencia de ti Señor. Que tremenda confianza la de David, el cual aprovecha toda situación para darle siempre la gloria al Señor.
Luego, agrega: “Y ando en tu verdad”, la verdad de Dios son sus principios, sus preceptos, sus mandamientos, o sea, David nos enseña aquí que él caminaba bajo los principios aprendidos en su Palabra, él estaba sujeto a lo que Dios aprobaba, por lo cual, y tajantemente dice “ando en tu verdad”, me muevo bajo tu cobertura, bajo tu protección, pues de otra manera ni podría apelar a tu gran misericordia. Esta actitud de David es un ejemplo a seguir nosotros hoy en nuestros días, para caminar con la seguridad que su misericordia está con nosotros y que nos movemos bajo su voluntad, que nuestra confianza sólo está en Dios. Te invitamos a adorar a Dios con nosotros, ven a conocer de su gran amor y misericordia, para que también esté siempre delante de tus ojos. Contáctanos.
Pr. Herman Gajardo P.



Sé la primera persona en compartir una reflexión.