“4. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”

Salmo 37:4

Cuando conocemos al Señor, y le aceptamos en nuestro corazón como nuestro Señor y Salvador, entramos en una nueva dimensión de vida, y efectivamente se cumple lo que dice el apóstol Pablo: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17), y el enfoque que teníamos de la vida cambia totalmente, pues nos encontrábamos en oscuridad y ahora hemos conocido “su luz admirable” (1 Pedro 2:9). Y esto ocurre pues hemos conocido la verdad, a Jesús, y Él, “la verdad, nos hizo libres” (Juan 8:32), y al encontrarnos de pronto, en plena libertad, sintiéndonos “más que vencedores” (Romanos 8:37), lo que aflora y fluye en nosotros es una alegría, un gozo difícil de definir, y se activa en nosotros el amor, la misericordia, el perdón, y todo ello nos lleva a vivir en un contínuo deleite en el Señor, no importando las circunstancias.

La segunda parte, del versículo bíblico que leemos hoy, nos dice: “Y él te concederá las peticiones de tu corazón”, y eso es un plus adicional, un suplemento, a la bendición de sentirnos “siempre gozosos” (1 Tesalonicenses 5:16), pues, el hecho  que Dios nos responda y conceda aquellas peticiones, o solicitudes, que sólo nuestro corazón sabe, eso es simplemente maravilloso. ¡¡Qué afortunados somos de ser sus hijos..!!. Si tú, amigo lector, solo has oído de Dios, te han contado lo que es capaz de hacer, y hasta sabes de algún milagro hecho por Él, pero aún no le conoces personalmente, te invito a contactarte con nosotros y te diremos cómo hacerlo, para que seas su hijo y formar parte de los redimidos que vivimos bajo su protección. Anímate, Dios espera por ti.

Pr. Herman Gajardo P.