“8. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.”

Colosenses 3:8

Los consejos del apóstol Pablo siguen y siguen, en el versículo que leemos hoy, continúa entregándonos direccionamiento acordes al propósito de Dios para nuestra vida, detallándonos las fortalezas del enemigo en nosotros, las cuales debemos sacarlas y despojarnos de ellas. En el versículo de hoy nos dice: “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas”, la instrucción dice que debe se “ahora”, hoy día, pues, el interés del Señor es que cada día nos mantengamos limpios, que su santidad reine en nuestras vidas, por lo cual, por si no hemos entendido aún de qué cosas debemos dejar, el versículo nos especifica de qué cosas se trata: “ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca”, y obviamente, cada una de estas cosas nos perjudican en nuestro caminar, nuestro carácter debe se transformado día a día por la influencia del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Es posible que usted piense que estas cosas son parte de nuestra naturaleza, que nuestros caracteres nos diferencian a los unos de los otros, que no todos somos iguales, que debemos aceptarnos así como somos, que todos mis airamos cuando las cosas están mal, que el enojo es válido frente a alguna situación que nos afecta, que la malicia no es tan mala, que solo es ser agudo o certero en nuestros planteamientos, que la blasfemia es solo decir lo que yo pienso, y tengo derecho a equivocarme, que las palabras deshonestas que ocupamos son parte de nuestra cultura… o sea, tratamos de justificar nuestro mal comportamiento, pero Dios es enfático, y su orden es: “deja todas esas cosas..!!”… Dios nos ama, y tiene pensamientos de bien y no de mal para nosotros (Jeremías 29:11), deja que Dios tome el control de tu vida.

Pr. Herman Gajardo P.