“18. Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección.

19. Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?”

Hechos 17:18-19

Según el diccionario, la filosofía epicúrea “tenía por objeto la búsqueda de la felicidad a partir del equilibrio de los placeres y la eliminación de los temores que causan ideas como el destino, los dioses o la muerte”, por otro lado, la filosofía estoicista “predicó el valor de la razón, al proponer que las emociones destructivas son el resultado de errores en nuestra manera de ver el mundo”, por lo tanto, el hecho de que estas personas escucharan a Pablo hablar de Jesús como el hijo de Dios, y que tiene poder sobre la muerte debido a su soberanía divina, debe haber sido una muy buena discusión, para no llegar a ningún entendimiento, pues al quedar solos, decían: “¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses”.

En el versículo 19, leemos: “Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?”, aparentemente, las palabras de Pablo sembraron algo en ellos, y querían entenderlo, por lo cual lo llevan para indagar más acerca de Jesús. Aún hoy, la mayoría de la gente no entiende el evangelio, pues nadie se lo explica, y siguen en la confusión filosófica que han adoptado al respecto, por eso, sigamos predicando, la salvación es necesaria, y aún está disponible para todo aquel que creyere.

Pr. Herman Gajardo P.