“9. Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. 10. Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? 11. Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. 12. Desde entonces procuraba Pilato soltarle; pero los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone.”

Juan 19:9-12

Pilato no halla ningún delito en Jesús, y se lo hace saber a los judíos, pero los judíos están empecinados en que lo declare digno de muerte. Pilato le hace una pregunta crucial a Jesús: ¿De dónde eres tú?, y no era una pregunta retórica, pues para Pilato era una tremenda interrogante que necesitaba una respuesta convincente. Pilato sabía que en Jesús había algo que lo hacía diferente, y hasta duda que sea judío, pues Jesús era sorprendente.

Jesús no le responde… y Pilato exasperado le dice: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?”… en su posición de gobernante Pilato estaba en autoridad y en su derecho de cumplir lo que le enrostra, pero Jesús ya había aceptado la voluntad del Padre, por lo cual le contesta a Pilato: “Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba;”.

“Desde entonces procuraba Pilato soltarle; pero los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone”. El uso de la manipulación es una estrategia que el enemigo de nuestras almas sigue utilizando hoy, para hacernos desistir de lo que Dios nos revela a través de su hijo, y al igual que Pilato, estamos siempre expuestos a la sucia manipulación del mundo, con sus filosofías, con sus propuestas modernistas, con que lo que creemos no tiene asidero científico, y todo para hacernos desistir. La pregunta sigue vigente: “¿De dónde eres tú?”, yo soy de arriba, mi ciudadanía está en los cielos. ¡¡Gloria a Dios..!!

Pr. Herman Gajardo P.