“3. orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,”
Colosenses 4:3
Cuando oren, pidan por nosotros, escribió el apóstol Pablo, y esto, pues él conocía el poder de la oración que llega delante del Padre, y para él era algo importantísimo, era algo imprescindible en su ministerio, y si lo era para él, con cuánta mayor razón lo debe ser para nosotros, de manera que en cada uno de nosotros sea un hábito, que le demos la importancia que tiene para desarrollar bien nuestros ministerios, y poder cumplir a cabalidad las metas y desafíos que el Señor ha puesto en nuestros hombros, pues de lo contrario, si no oramos, entonces solo será un esfuerzo personal el lograr cumplir los objetivos, y Dios no tendrá ninguna incidencia, y eso, Dios no lo aprueba, pues Él es el que produce en nosotros el querer como el hacer, por su buena voluntad (Filipenses 2:13), no podemos dejar a Dios de lado en nuestro diario quehacer, no olvidemos que la orden es “orad sin cesar”.
En el versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo pide la oración diciendo: “para que el Señor nos abra puerta para la palabra”, pues él sabía que solo Dios es el que abre puertas, pues Dios está en control de todo, y Él oye nuestras oraciones, nosotros como sus ministros, sus enviados, debemos llevar su Evangelio y darlo a conocer a todos. Pablo, debido a su determinación de predicar el Evangelio de Jesucristo, se empecinaba en hacerlo, a pesar de las prohibiciones vigentes en ese entonces, y debido a eso, incluso estaba preso, pero seguía escribiendo a los hermanos para animarlos, para pedir oración, y nunca perdió la esperanza de salir de esas circunstancias difíciles para seguir predicando del amor de Cristo. Hoy, nosotros somos animados por los escritos del apóstol Pablo, para no fijarnos en los problemas o dificultades, aunque sean difíciles de soportar, pues Pablo es un referente para continuar adelante. Dios está con nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


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