“17. Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.
18. La salutación de mi propia mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén.
Colosenses 4:17-18
Que preciosa despedida la de Pablo, en el versículo 17: “Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor”, posiblemente Arquipo estaba asustado por la persecución, o quizás se encontraba ocupado en algún trabajo para llevar el sustento a su hogar, o talvez preocupado de no saber cómo hacerlo, a la vez que Pablo su mentor estaba preso, y el desgano y las circunstancias le hicieron bajar los brazos, pero la orden es directa y sin tapujos: “díganle a Arquipo que cumpla su ministerio, el cual recibió directamente del Señor”… han pasado dos mil años que fue escrita esta carta, pero hoy sigue más vigente que nunca, pues hay muchos Arquipos, Albertos, Gabrieles, Marías, Felipes, Antos, Juanes, Franciscos, Césares, y tantos otros, que se han quedado en la berma del camino, angustiados por sus malas decisiones, pero para ustedes es esta Palabra: “¡¡Cumplan su ministerio..!!”, aún nos queda tiempo, y la gracia y el poder de su Espíritu Santo sigue intacto, y el llamado del Señor es imperativo… vuelve a casa, vuelve a los brazos del Padre, vuelve a ponerte la armadura de Dios y vuelve a pregonar el evangelio.
El versículo 18 dice que Pablo escribió esto de su propia mano, pues era su sentir, era su prioridad… no podemos seguir escondiéndonos del Señor, aunque al volver tengamos que sufrir prisiones, pero Él estará con nosotros, y “si Él es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31)… levántate y pelea, tu vida eterna está en juego.
Pr. Herman Gajardo P.


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