“18. ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,

19. los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!

20. ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”

Isaías 5:18-20

La raíz de todo problema, que aqueja a la humanidad, es el haberse alejado de Dios dejando de lado sus preceptos, sus mandamientos y su Palabra, dejándose seducir por planteamientos que no se basan en lo que Dios dice, sino en lo que está de moda, en lo que no afecta la manera de vivir que muchos erróneamente han adoptado y más bien son anarquistas que se rebelan contra todo lo establecido y no se someten a ninguna autoridad.

Aún en la Iglesia, se ha detectado este espíritu de no someterse a ninguna autoridad, por lo cual muchas congregaciones se han visto afectadas seriamente por esta actitud. Lamentablemente muchos hacen lo que bien les parece, y al ver en cómo está la situación social en el mundo, y como ellos han sido enseñados en conceptos morales establecidos por Dios, adoptan estos conceptos cristianos pero a su manera, pues la modernidad establece como norma, el aceptar conceptos que están en contra de lo que la Biblia enseña.

Por esto mismo, Dios que sabe todas las cosas, inspira a Isaías a escribir al respecto, y lo que dice es que tengamos cuidado con aquellos que traen la iniquidad, o sea lo contrario a lo establecido por Dios, y son engañadores, pues manipulan y tergiversan lo que la Biblia enseña, lo que inevitablemente los lleva a estar de acuerdo con lo que el mundo en este tiempo establece, y a lo bueno dicen malo, y a lo malo dicen bueno.

Frente a todo esto, lo que debemos hacer es en primer lugar buscar al Señor en constante oración y ponernos a cuenta con Él, para ser librados de esta iniquidad que está atacando a nuestras vidas, a nuestra familia, a nuestras congregaciones, para poder ser fortalecidos en el Señor y en el poder de Su Fuerza.

Pr. Herman Gajardo P.