“11. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;”
Colosenses 2:11
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo nos enseña magistralmente acerca del simbolismo de la circuncisión, pues si en la ley mosaica estaba establecido que todos los varones al nacer debían circuncidarse, aquí Pablo nos aclara que, si bien es cierto los Judíos debían obedecer esos mandamientos, pero él nos dice que se trata de otro tipo de circuncisión, al enseñarnos: “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano”, o sea, nos dice que nosotros, los no Judíos, fuimos circuncidados, ahora somos parte del Pueblo de Dios, y por ende, fuimos circuncidados espiritualmente, no es la circuncisión hecha a mano, o hecha por el hombre, sino que la muerte de Jesús, en la cruz del calvario, también nos incluyó a todos nosotros, a hombres y mujeres, pues no se trata de algo físico o de acuerdo a nuestra naturaleza, sino circuncidándonos a todos los que hemos creído en Él.
La circuncisión hecha por Cristo tiene que ver con el pecado que nos tenía esclavizados, con nuestra naturaleza pecaminosa, con aquello que nos tenía alejados de Dios, por lo cual nos era necesario un Salvador, alguien que viniera a recuperarnos, a rescatarnos, a salvarnos del pecado que nos llevaba a la muerte eterna, pero Jesús, nuestro Salvador, nos redimió: “al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo” Gloria a Dios..!!, lo que Cristo cumplió en la cruz fue formidable, extraordinario, pues quitó de nosotros el cuerpo pecaminoso carnal, aquello que nos separaba de Dios, y pagó el precio de nuestra redención. Maravilloso Salvador..!!
Pr. Herman Gajardo P.


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