“18. De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.

19. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.”

Juan 21:18-19

Jesús, no solo le encomienda a Pedro el pastorear y apacentar a sus ovejas, además en su conversación le hace ver a Pedro que cuando era joven, se podía vestir para ir a cualquier lugar que se le ocurría, pero un día apareció Jesús en su vida, y todo cambió, pues reconoció en Jesús, a Cristo, el hijo del Dios viviente, y esa revelación vino directamente del Padre, ninguno de los otros discípulos había entendido todavía quién era Jesús, Pedro era impulsivo, no medía las consecuencias de su actuar, pero siempre iba más allá en todo, durante su proceso de capacitación con Jesús, fue zarandeado por Satanás, Jesús tuvo que interceder por él, para que su fe no fallara. Quizás muchos de nosotros hemos vivido zarandeos de Satanás a lo largo de nuestra vida, y esto nos hace entender que en esos difíciles momentos Jesús intercede por nosotros, Él nunca nos ha dejado solos.

Ahora Jesús le dice o le profetiza a Pedro, que cuando fuese viejo, ya no podrá vestirse e ir a cualquier lugar, pues extenderá sus manos, y otro lo vestirá, y lo llevará donde él no querrá ir, sin lugar a dudas esto se lo dice “dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios”, de manera, que desde ya, le tomara el peso de la gran responsabilidad que era el de predicar el evangelio, que no sería fácil, que habría sufrimientos, pero nada debía afectarle, pues algo poderoso se movería dentro de él, y eso sería el tremendo poder de Dios a través del Espíritu Santo que habitaría en él. Después de decirle eso, Jesús le dice: “Sígueme“… yo soy tu referente, yo soy tu ejemplo, yo soy tu Dios que te esfuerzo… sígueme… seguir a Jesús es nuestra vida.

Pr. Herman Gajardo P.