“1. ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos;
2. De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo.
3. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste,
4. Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?”
Salmo 8:1-4
Nunca debemos olvidarnos de exaltar el Nombre de nuestro Dios, pues Él se merece toda la honra y toda la gloria, Él es nuestra vida, por Él vivimos, y por Él nos movemos, el Salmista reconoce la maravillosa grandeza del Señor y escribe: “¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!” y declara que su gloria cubre los cielos, y en el versículo 2 hace una mención especial sobre los niños y dice que de la boca de ellos y de los bebés Dios fundó la fortaleza, para “hacer callar al enemigo y al vengativo”, en otras palabras nuestra fortaleza en el Señor es parte de nosotros desde antes de nacer. Dios sabe que, como hombres y mujeres, necesitamos de su fortaleza para enfrentar todo tipo de adversidades, y solo en Él estaremos seguros.
El versículo 3 habla de lo formidable que es su creación y que al mirarla y admirarla, inevitablemente viene a nuestra mente esta misma pregunta que se hace el salmista: “¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?”, Dios es extremadamente grande, y es muy difícil imaginarse que este ser tan maravilloso, nos ame de tal manera que su gran preocupación sea salvarnos de la muerte eterna y a través del sacrificio de su hijo Jesucristo nos ha dado la vida, y vida eterna, por lo cual no debemos dejar de agradecer su gran misericordia, y su eterno amor, que tanta falta nos hace. Maravilloso Dios. Todopoderoso.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.