“4. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
5. aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),”
Efesios 2:4-5
En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Pablo nos enseña acerca de la vida que Dios, en su gran amor, nos ha dado a través de Jesucristo. El versículo 4 dice: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó”, enfatizando una vez más, acerca de la gran y eterna misericordia de Dios para con nosotros, que nada merecemos pero su amor es tan grande, que no se puede medir, al respecto Pablo escribió: “que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:17-19).
Luego, en el versículo 5 leemos: “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)”, y al leer esto, nos damos cuenta de la tremenda demostración del amor de Dios, pues por causa del pecado estábamos perdidos, muy lejos de Dios, sin esperanza, muertos sin Él, sucios, contaminados, ciegos, sin rumbo, pero tuvo misericordia de nosotros, y nos envió un salvador, y nos perdonó, nos limpió, y nos dio vida eterna, y todo esto solo por su gracia, solo porque Él nos amó.
Pr. Herman Gajardo P.


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