19. sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
20. ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,”
1 Pedro 1:19-20
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pedro nos habla de la sangre preciosa de Cristo, y al indicar que es preciosa, no se refiere a belleza, sino a su alto precio, pues la sangre de Cristo era única, no se compara a ningún tipo de sangre conocida, pues no lo engendró un hombre, sino que fue Dios mismo interviniendo en medio de nuestra naturaleza humana. Luego, Pedro asemeja esa sangre a la de “un cordero sin mancha y sin contaminación”, esos corderos especiales que eran escogidos entre miles cada año, pero con la salvedad que Cristo, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, como lo describió Juan el Bautista, había sido destinado por Dios “antes de la fundación del mundo”. Tremendo. Maravilloso.
Después, el versículo agrega: “pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros”, el maravilloso plan de Dios para salvarnos, ya estaba escrito antes de la tierra existiese. Dios es eterno, Él habita la eternidad, todo está bajo su control, nada es casualidad, es el cumplimiento del propósito de Dios en su infinito amor para con nosotros. Dios nos amó tanto, que determinó enviarnos a Jesús para salvarnos de la muerte eterna, la que Él mismo había declarado como castigo para la desobediencia, pero nos mostró su misericordia la que resultó ser mayor que su justicia. Solo por amor. Incomprensible amor de Dios.
Pr. Herman Gajardo P.



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