6. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.

7. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”

Lucas 2:6-7

José, y María, la cual estaba embarazada, llegan a Belén para ser censados, pero debido a la gran cantidad de personas que se estaban movilizando por causa del censo, los hoteles o residenciales de ese tiempo estaban todos ocupados, y el único lugar que encontraron para poder pernoctar fue un establo, un lugar en donde guardaban a los animales. Podríamos pensar que fue una lástima el que no hayan encontrado un lugar más digno para dormir, pero fue Dios quien dispuso que fuese así, para enseñarnos humildad. El versículo 6, dice: “Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento”, obviamente, un acontecer planificado por Dios.

Luego, en el versículo 7, leemos: “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”, es muy interesante notar que, en apariencia todo era normal, nació el primer hijo de un joven matrimonio, tenían pañales, no carecían de lo primordial, salvo que, para tan lindo suceso estaban en un establo, un sucio corral de animales, y más encima, ocupan un pesebre como cuna, el pesebre era un cajón donde depositaban el alimento para los animales, pero a Dios no le importó, su precioso hijo ya estaba entre nosotros, el pan de vida para la humanidad estaba en un pesebre, preciosa humildad, digna de considerar en nuestra petulante manera de ver las cosas, el recién nacido ya era un referente de grandeza y humildad para cada uno de nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.