“19. y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.”
Colosenses 2:19
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo nos da una excelente descripción de la función que tiene la cabeza en un cuerpo, sobre todo en crecimiento, como lo es la Iglesia, pues hemos estudiado que Jesús es la cabeza de la Iglesia, y nosotros, al ser parte integral de la Iglesia, somos parte de su cuerpo, y por ende, nos movemos y crecemos de acuerdo a lo que Él, como cabeza, nos ordena hacer. Los versículos leídos anteriormente al de hoy, nos enseñan acerca de personas inescrupulosas que difaman el verdadero sentido y la esencia del evangelio de salvación que ha llegado hasta nosotros, los cuales no se someten a las órdenes directas del Señor descritas en las Sagradas Escrituras, y no se afirman en la Roca que es Cristo, no entienden que nuestra vida depende solo de Él, y al igual que los fariseos de antaño desprecian las órdenes directas de Jesús para nosotros, su cuerpo.
Por lo mismo, el versículo explica: “y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios”, dándonos a entender que por Él nos movemos, por Él existimos, “porque de Él, y por Él, y para Él son todas las cosas” (Romanos 11:36), y nada podemos nosotros hacer sin que Él lo decida, pues somos del Señor, somos su propiedad, “Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado” (Salmo 100:3), por lo mismo, el apóstol Pablo en otra carta escribe: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios” (1 Corintios 3:6). Es Dios mismo el que se preocupa de nuestro crecimiento. Somos su pueblo amado. Acércate a Dios si estás lejos, Él espera por ti. Hoy es día de salvación.
Pr. Herman Gajardo P.


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