“23. Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. 24. Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley.”

Hechos 21:23-24

Al leer este párrafo bíblico, nos damos cuenta que Pablo, se vio obligado a tener que participar de una costumbre judía que, quizás él antes de conocer a Jesús, había participado de ella y de muchas más, pues él era un devoto de las costumbres mosaicas, pero que ahora, al estar en Cristo, ya no tenía sentido el seguir participando de ellas pues, al conocer a Jesús, “conocemos la verdad, y la verdad nos hace verdaderamente libres”, y todo lo demás pierde sentido y valor, pues Jesús lo llena todo en todo. En lo relativo a lo que sucedió con Pablo, debemos entender que ellos buscaban alguna ocasión para acusar a Pablo de no respetar la ley, por lo cual, los hermanos le sugieren que participe de un voto que algunos judíos harían, que era el de raparse la cabeza, y Pablo accede, para demostrar que él también participaba de las costumbres judías.

El objetivo de Pablo no era el volver a las antiguas prácticas judías, sino más bien usar esas costumbres para estar cerca de ellos y ver la oportunidad de compartir lo que él ahora entendía claramente, como escribió un día: “Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley” (1 Corintios 9:20). Tremendo ejemplo para nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.