“5. Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé;”
Tito 1:5
Sin duda alguna, el apóstol Pablo conocía bien a Tito, su hijo en la fe, y deja en sus manos la responsabilidad de hacerse cargo de la iglesia en Creta, la cual con seguridad, necesitaba ser discipulada de acuerdo a los preceptos del evangelio de Jesucristo, también es posible que ellos conocieron las buenas noticias de la salvación, y dispusieron su corazón para aceptar las enseñanzas bíblicas, pero necesitaban aprender que lo deficiente debe corregirse, pues no se puede crecer espiritualmente si hay pensamientos personales aún arraigados en su forma de ser, y esto sigue siendo importante hoy, en los tiempos que estamos viviendo, en que lo opuesto a lo que la Biblia enseña, es tendencia en el ambiente social que nos rodea, lo cual no debe hacernos transar los principios bíblicos que hemos aprendido, y también obedecido, para que nuestras decisiones cuenten con el respaldo del Señor en medio nuestro.
En el caso que leemos en el versículo de hoy, Tito debía corregir lo malo, y para que la iglesia en Creta prosiguiese en lo correcto, debía establecer ancianos que enseñaran la sana doctrina, los cuales debían ser preparados y capacitados por Tito, quien contaba con todo el respaldo y confianza del apóstol Pablo, de manera de llegar a ser un fiel referente del evangelio de Jesucristo, y que la nueva vida se manifestase en cada uno de los creyentes; de la misma manera cada uno de nosotros hoy debemos ser el reflejo de lo que Dios ha alumbrado en nosotros, de manera que vean a Cristo en nosotros, pues usted y yo, debemos cada día ir menguando, como dijo Juan el Bautista (Juan 3:30).
Pr. Herman Gajardo P.



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