“18. Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.”
Colosenses 3:18
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo, nos enseña sobre deberes sociales en la nueva vida que ahora estamos viviendo en Cristo, por lo cual, su enfoque es en relación al cuidado que deben tener los cónyuges entre sí, considerando los principios que la Palabra nos entrega, y espiritualmente, o teológicamente lo que simboliza el matrimonio, pues en primer lugar, fue Dios quien lo instituyó, y además la hermosa comparación que Dios hace entre Jesús y la Iglesia. Específicamente, el versículo se dirige a las casadas, a las esposas, y dice: “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos”, todos sabemos que el matrimonio es un pacto entre un hombre y una mujer, por lo cual, la sujeción de la esposa al marido se trata de una unión, una ligadura, un ensamble entre dos personas que se aman y se complementan entre sí. Por lo tanto es un error el planteamiento de algunos que, aducen que la mujer no tiene porqué estar sujeta al hombre, que ella es una persona, que ella también tiene derechos, que ella no es una esclava de su marido, etc., etc. y todo esto es simplemente una acción de rebeldía a los designios de Dios, y es una clara actitud de no respetar lo que la Biblia nos enseña.
El versículo termina con la frase: “como conviene en el Señor”, o sea, está relacionado con cumplir lo que Dios espera de nosotros y además por nuestra parte, agradar a Dios con nuestra obediencia, pues Él nos hizo, y Él sabe lo que es mejor para nosotros. Todos debemos estar sujetos a Él, como personas, y como Iglesia. Nos conviene hacerlo.
Pr. Herman Gajardo P.


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