“30. Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina.
31. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel?
32. Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis”.
Ezequiel 18:30-32
Debido a la actual situación social y política que predomina en el mundo, y por ende en nuestro país, todos tendemos a posicionar nuestros planteamientos y nuestros puntos de vista al respecto, pero nunca debemos olvidar que los que hemos creído en Jesucristo y hemos sido perdonados y salvados, nuestra vida ahora le pertenece al Señor, y Él es quien ordena nuestros pasos y nosotros, en obediencia a Él nos sometemos a los principios establecidos en su Palabra escrita.
En el párrafo bíblico que leímos hoy, el Señor nos dice que tengamos presente que Él “juzgará a cada uno según sus caminos”, por lo cual “convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones”, pues nuestra iniquidad nos traerá nefastas consecuencias, en otras palabras, Dios mismo nos está diciendo que evaluemos nuestros caminos y nuestro proceder, pues como hijos de Dios debemos estar en concordancia con lo que Él nos ha enseñado.
En el versículo 32 nos dice que Dios “no quiere la muerte del que muere”, y reitera diciéndonos:“convertíos, pues, y viviréis”, es Dios mismo que no indica el camino a seguir: convertirnos de nuestros caminos y dejar que su vida se active en nosotros, de tal manera que podamos asegurar nuestro futuro en manos del Señor, y no buscar alternativas que nos presenta el mundo, lo cual inevitablemente nos llevará a la muerte, pero Dios, en su gran amor todavía quiere salvarnos, y nos llama, y espera por ti y por mi.
Pr. Herman Gajardo P.



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