“3. Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.”
Judas 3
El apóstol Judas Tadeo, escribe esta carta con una pasión digna de alguien que tuvo un real encuentro con la divinidad de Jesús, su maestro y su Señor, lo cual trascendía a su parentesco, y lo impulsaba a compartir lo que él tenía en su corazón, y le había cambiado toda su vida, pues el conocer y saber quién era Jesús, y escuchar personalmente sus enseñanzas, y sus revelaciones acerca del plan de Dios para darnos salvación, y ver con sus propios ojos cómo el cordero de Dios era inmolado para darnos salvación, después ser partícipe del derramamiento del Espíritu Santo en el glorioso día de Pentecostés, todo eso era un fuego que ardía en su corazón, y lo impulsaba día tras día para dar a conocer el evangelio de Jesucristo, debido a eso él escribe sobre: “la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación”, como nos dice el versículo que leemos hoy.
Luego agrega que le: “ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”, plasmando en estas palabras el objetivo principal de su vida, pues lo que él había conocido y que le había sido encomendado apostólicamente, era precisamente eso, animar a los creyentes a “contender ardientemente”, a defender los principios del evangelio de salvación, a aclarar lo erróneo, a mantenerse en santidad, a ser fieles y leales a los principios divinos, y enfatiza que debe hacerse “por la fe que les ha sido una vez dada”, lo cual también es una arenga para nosotros en estos días, para que el propósito de Dios se cumpla en nosotros.
Pr. Herman Gajardo P.


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