“28. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed.
29. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.
30. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”
Juan 19:28-30
Jesús sabía todo lo que le iba a acontecer, y cuando Él consideró que ya había cumplido con todo lo que las escrituras hablaban de Él, se recuerda que le van a dar vinagre para beber, entonces dice “tengo sed”, ante lo cual los soldados empaparon una esponja en vinagre y la ponen en sus labios, normalmente el vinagre se usaba para ayudar a que las heridas cicatrizaran, Jesús tenía su rostro ensangrentado por los golpes recibidos, y los soldados seguramente no tenían agua a mano y usan ese vinagre para tratar de calmar su sed.
Jesús igual bebe de ese vinagre, su organismo ya no soportaba más el dolor, su respiración era débil, y exclama: “Consumado es”, Jesús había cumplido con la voluntad del Padre, había acabado todo lo que tenía que hacer, y padecer, y como ya todo estaba hecho, las escrituras declaran que Él inclina su cabeza y entrega su Espíritu… era el momento eterno de nuestra redención, pues Jesús muere en nuestro lugar, Él, que no tuvo pecado, que no le falló a su Padre, que fue fiel y perseverante, que nos deja un legado de vida al transformarse en un referente de victoria, y además hoy está con nosotros, animándonos y fortaleciéndonos con su Palabra y con su Espíritu Santo.
Pr. Herman Gajardo P.


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