“ 3. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,
4. el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
5. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.”
2 Corintios 1:3-5
Estos versículos nos animan a seguir adelante, a pesar de las dificultades que podamos experimentar, pues nos recuerdan que tenemos un Padre Misericordioso y Dios de toda consolación.
Podemos estar viviendo situaciones complicadas y que nos producen mucha angustia y tristeza, por ejemplo cuando un ser querido ya no está más con nosotros, alguna enfermedad grave, que nos aqueja a nosotros o a alguien querido, algún caos financiero, ó cualquier problema difícil de enfrentar, pero frente a cualquier situación que estemos viviendo, la Palabra hoy con mucho amor nos dice que Dios es nuestra consolación.
Lo que más necesitamos en esos momentos de tristeza es contar con alguien que nos consuele, y nada ni nadie mejor que la dulce Presencia de Dios a nuestro lado.
También esta lectura nos enseña que si pasamos tribulaciones, y sabiendo que Dios nos ayuda en nuestras dificultades, el Señor también puede ayudar a aquellos que estén sufriendo por alguna dificultad, y que nosotros debemos animarles dándoles a conocer el inmenso amor de Dios.
Pr. Herman Gajardo P.


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