“23. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.
24. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;
25. no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”
Hebreos 10:23-25
El versículo 23, de la lectura bíblica que leemos hoy, habla de “la profesión de nuestra esperanza”, dándole así una seriedad e importancia al ministerio de la predicación del evangelio que nosotros, los que hemos sido llamados y apartados por Dios para cumplir el propósito para el cual hemos sido creados, y compartir las preciosas enseñanzas bíblicas, dando a conocer a Dios y su mensaje de salvación, y el énfasis del versículo, es el de que nos mantengamos firmes, y sin fluctuar, en cumplir con nuestro cometido, porque la esperanza de la cual predicamos es el Señor, y Él es fiel en todas sus promesas.
En el versículo 24 nos dice que debemos considerarnos los unos a los otros, y “estimularnos al amor y a las buenas obras”, de manera que tenemos que entender que es importante, y además es un mandato del Señor, el amarnos los unos a los otros y preocuparnos mutuamente el uno del otro; luego en el versículo 24 leemos: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre”, enfatizando con esto, la necesidad imperiosa de congregarnos y por ningún motivo dejar de hacerlo, que no seamos como aquellos que tienen por costumbre el no asistir a las reuniones, para adorar juntos al Señor, y escuchar una Palabra para sus vidas, y lo consideran innecesario, aduciendo que ellos pueden adorar al Señor en sus casas, leer la Palabra sin que nadie les explique nada, y se consideran autosuficientes, pero aquí la Palabra nos enseña que ellos están errados en su proceder. Asistamos a la Iglesia, nos hará bien.
Pr. Herman Gajardo P.


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