“28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

Romanos 8:28

El apóstol Pablo, quien escribe estas palabras en su carta a los Romanos, tenía la total claridad y seguridad que, a nosotros, los que amamos a Dios, los que hemos creído en Él, los que hemos reconocido que somos pecadores, los que nos hemos arrepentido de nuestro mal proceder, los que hemos sido perdonados, los que hemos entendido que Dios nos sacó de las tinieblas en que nos encontrábamos, y nos trasladó a su luz admirable, los que nos hemos negado a nosotros mismos, los que tomamos nuestra cruz cada día, los que seguimos sus pasos, a todos nosotros, ¡¡todas las cosas nos ayudan a bien..!!, Amén..!!

Esto quiere decir que, debemos estar tranquilos, estar confiados, que aunque se levante el enemigo en nuestra contra, una y otra vez, el Señor nunca nos dejará solos, siempre estará a nuestro favor, y peleará por nosotros, y no nos dejará caer, no nos dejará sucumbir ante las artimañas del enemigo, y esto porque el propósito que Dios determinó para nosotros se tiene que cumplir, y no por el esfuerzo que nosotros hagamos, sino porque Él se preocupa de que se cumpla en nosotros, o a través de nosotros, los que por Él hemos sido llamados, por lo cual nadie puede presumir que le irá bien solo porque dice que ama a Dios, sino porque sea parte del propósito de Dios en su vida. Aferrémonos cada día a Jesucristo y seamos parte de su propósito en nuestras vidas, solo así, en todo nos irá bien.

Pr. Herman Gajardo P.