“16. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.”

Santiago 5:16

Que interesante es lo que este versículo, que leemos hoy, nos enseña, pues nos hace ver de una manera muy clara y práctica de cómo funcionan las cosas en el reino espiritual, en el que Jesucristo reina, si lo analizamos nos daremos cuenta que es todo lo contrario a lo que nosotros hemos aprendido lejos de los preceptos y mandamientos que la Biblia nos enseña, considerando que nuestro “natural orgullo” nos lleva a que nunca debemos confesar nuestras ofensas, pues eso nos rebaja en nuestra manera de ser. Jesús, un día hablándole a sus discípulos, en relación a cómo se hacen las cosas en el mundo, les dice: “… más entre vosotros, no será así”(Mateo 20:26), y les enseñó a ser humildes, a no sentirse menoscabados, pues el menor entre nosotros será el mayor en el reino de los cielos, así que, si hemos ofendido a alguien, pues pongámonos a cuenta con esa persona y liberémonos de esa carga.

El versículo además continúa diciendo: “y orad unos por otros”, y aquí también nos aclara o nos enseña algo trascendental: “para que seáis sanados”, dándonos a conocer que mayor peso y dificultad es el estar enfermo del alma, por lo cual, si vamos a orar por alguien que lo necesita, primero examinemos nuestro corazón luego pongámonos a cuenta, y después, oremos, y así, de esa manera nuestra oración fluirá con libertad y llegará hasta la Presencia de Dios. El versículo termina con la siguiente e importante declaración: “La oración eficaz del justo puede mucho”, Amén..!! Yo lo creo Señor..!!, si hemos sido justificados por Jesús, entonces somos justos y nuestra oración “puede mucho”. Gloria a Dios..!!

Pr. Herman Gajardo P.