“1. Te alabaré con todo mi corazón; Delante de los dioses te cantaré salmos.
2. Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.”
Salmo 138:1-2
En estos versículos que leemos hoy, podemos ver que el salmista abre completamente su corazón para adorar al Señor, y en el versículo 1, con mucha convicción, escribe: “Te alabaré con todo mi corazón”, pues él entiende que esa es la forma en que se debe alabar a Dios, si no es con todo el corazón entonces solo serán palabras inconsistentes, y que Dios no escuchará, pues Dios solo escucha la voz que sale de nuestro corazón, y no lo que sale de nuestra boca. Luego, agrega: “Delante de los dioses te cantaré salmos”, los dioses que se refiere David aquí son aquellas ideas y situaciones que intentan ocupar un lugar en nuestra mente para alejarnos de Dios, el único Dios que existe, todos los demás dioses son solo engaños.
En el versículo 2, David escribe: “Me postraré hacia tu santo templo”, Dios habita la eternidad, su templo son los cielos, el espacio, por lo cual nos postramos ante su presencia y levantamos nuestras manos hacia el cielo, y continúa escribiendo “Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad”, y esa es razón más que suficiente para alabarle por toda la eternidad. El versículo termina diciéndonos: “Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas”, cumpliéndose esto en la persona de su hijo Jesucristo quien muere por salvarnos, y Dios lo resucita, y lo exalta hasta lo sumo y le dió un nombre que es sobre todo nombre.
Pr. Herman Gajardo P.


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