“22. Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.”
Colosenses 3:22
En el versículo que leemos hoy, nos encontramos con los sabios consejos para la clase trabajadora del día de hoy, pues, como todos sabemos la esclavitud ha sido abolida en todo el mundo, pero en los tiempos de Jesucristo, y cuando fue escrita esta carta del apóstol Pablo, la esclavitud estaba vigente, y no era fácil la vida para los esclavos o siervos, como son llamados en las Sagradas Escrituras, pues el trabajo era duro y no era remunerado, pues ellos eran propiedad de sus amos. Aún así, la Palabra del Evangelio también era para ellos, y también lo es para cada uno de nosotros hoy, debido a eso, Dios nos enseña: “Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales”, y esto, debido a que nuestra obediencia debe estar sujeta al Señor, y la forma de demostrar que amamos a Dios, a quien no vemos, es a través de obedecer sus mandamientos y enseñanzas, como lo que nos dice el versículo de hoy.
El versículo continúa diciendo: “no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres”, o sea, no servir o trabajar solo cuando nos ven, o cuando nos están observando, pues eso es un engaño a nuestros empleadores, y con los cuales queremos siempre quedar bien, pero debemos siempre desempeñar bien nuestro trabajo, por importante, difícil, o simple que sea, en otras palabras, cumplir con todo lo que nos manden a hacer, obedeciendo en todo lo que nos soliciten, incluso hacer más de lo que nos han encomendado, pues, el versículo termina diciéndonos: “sino con corazón sincero, temiendo a Dios”, o sea, trabajar honestamente, no solo para quedar bien con nuestros jefes, sino para agradar a Dios.
Pr. Herman Gajardo P.


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