“9. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,

10. y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.”

Colosenses 2:9-10

Qué maravilloso es leer estos versículos, y sentirnos conmovidos con tan tremenda revelación, pues todo lo maravilloso que hemos oído de Dios, todo lo que hemos leído de Él, todo lo que hasta ahora nuestra mente puede asimilar de quien es Dios, de pronto, abruptamente Dios interviene en nuestra cotidiana vida, y su grandeza y su majestuosidad camina con nosotros, dándonos muestra de su gran amor y misericordia, y nos dice que siente compasión por nosotros, y que vino a salvarnos de la condenación eterna, que está dispuesto a dar su vida por nosotros, y hoy leemos este versículo 9, donde dice: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”, Tremendo..!!, Maravilloso..!!, o sea es Dios mismo, con toda su Omniciencia, con toda su Omnipresencia, con todo su Poderío, es Emanuel, es Dios con nosotros, es el cumplimiento de su Promesa de amor.

Luego, el versículo 10 nos dice, o más bien nos enseña: “y vosotros estáis completos en él”, o sea, Él es el complemento perfecto de nuestra existencia, Él es la Vida, Jesús es el Autor de la Vida (Hechos 3:15), y como hemos aprendido, Él es quien sustenta todas las cosas (Hebreos 1:3), por lo cual, usted y yo debemos sentirnos completos al estar en Él, pues Él se encargará de direccionar correctamente nuestra vida, y en Él nada nos faltará, y de nada tendremos necesidad (1 Tesalonicences 4:12). Dios tiene el control de todo, y Él “es la cabeza de todo principado y potestad”, termina enseñándonos este versículo. Maravilloso Salvador. Bendito sea su Nombre.

Pr. Herman Gajardo P.