“2. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma.
3. Espera, oh Israel, en Jehová, Desde ahora y para siempre.
Salmo 131:2-3 (RV60)
A principios de los años 70, cantábamos este salmo con instrumentos andinos, el grupo se llamaba ACOA, y usamos la versión de la Biblia “Dios habla hoy” (DHH), que dice así: “Señor, no es orgulloso mi corazón, ni son altaneros mis ojos, ni voy tras cosas grandes y extraordinarias que están fuera de mi alcance. Al contrario, estoy callado y tranquilo, como un niño recién amamantado que está en brazos de su madre. ¡Soy como un niño recién amamantado! Israel, espera en el Señor ahora y siempre”, y el énfasis del salmista es dejar de lado nuestras vanas pretensiones, y actuar de la misma manera que lo hace un niño, como un bebé cuando está siendo amamantado en brazos de su madre, totalmente tranquilo, confiado, y en seguridad.
Jesús puso como ejemplo a un niño, diciendo que “de los tales es el reino de los cielos” (Mateo 19:24), aduciendo a la simpleza infantil que aún no se ha contaminado con los conceptos del mundo, pues ellos confían plenamente en su padres, son su refugio, son su sustento, son su seguridad, de esa misma manera Dios quiere que confiemos en Él, que esperemos en Él, pues Él es todo lo que necesitamos para nuestra seguridad y tranquilidad. Te invito a conocer a Jesucristo y vivir bajo los conceptos de vida que Dios diseñó para nuestra existencia. Te esperamos.
Pr. Herman Gajardo P.


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