“4. para que lo manifieste como debo hablar.”

Colosenses 4:4

En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo nos da a entender que él nada decía por su propia cuenta, aunque tenía muchas experiencias y vivencias en su ministerio, a él no le interesaba hablar de él, más bien él buscaba hablar lo que Dios le indicara que hablase. Al respecto David escribió en un salmo: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío” (Salmo 19:14), pues David, al igual que Pablo, entendieron la importancia de que al hablar, nuestras palabras sean de bendición, de alabanza, de adoración, y no sean conceptos humanos o aprendidos de la filosofía del mundo, sino que hablemos lo que Dios quiere que hablemos. En el versículo que leemos hoy, dice: “para que lo manifieste como debo hablar”, o sea Pablo no quería hablar nada incorrecto, sino solo lo que Dios le encomendaba.

En la carta de Pablo a la iglesia en Éfeso, escribió: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29), enseñándonos a cada uno de nosotros la correcta manera en que debemos hablar y compartir lo que hemos aprendido del evangelio de Jesucristo, para que muchos puedan oír la Palabra, creer en Cristo, y sean salvos de la condenación eterna. A veces tendemos a hablar de Dios, pero le damos más importancia a que Él puede solucionar nuestros problemas, sanarnos de alguna enfermedad, responder a nuestra necesidad, pero nos olvidamos de que primero deben saber que deben ponerse a cuentas con Dios, arrepentirse de sus pecados, pedir perdón al Señor y dejar su vida en manos de Dios. Solo entonces se activará la nueva vida de Cristo en nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.