“3. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
4. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo.”
Salmo 3:3-4
Excelente énfasis hace el salmista en estos versículos, acerca de quién es nuestro gran Dios para nosotros, podemos estar viviendo mil situaciones adversas, podemos estar sin fuerzas para continuar, podemos estar expuestos a los continuos ataques del enemigo, pero, en el versículo 3, leemos: “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí”, o sea, podemos estar exhaustos, podemos ver las flechas que nos lanzan para herirnos, pero nada podrá tocarnos, Dios es nuestro escudo..!! Dios es nuestra protección..!!, luego agrega: “Mi gloria, y el que levanta mi cabeza”, Amén..!! Él es mi gloria, y en Él me gloriaré..!!, a Él le daré la honra, en Él me gozaré, pues Él es el que anima a continuar, Él es el que renueva mis fuerzas, Él es el que levanta mi cabeza y me hace andar erguido.
En el versículo 4 leemos: “Con mi voz clamé a Jehová”, fíjese bien, dice “con mi voz”, no usaré intermediarios, no andaré pidiéndole a otros que clamen por mi, y esto, pues Dios quiere oír mi voz, Dios está esperando por nosotros, Dios no está ocupado en otros asuntos, Él oirá nuestra voz, nuestro clamor, “Y él me respondió desde su monte santo”, termina tajantemente el versículo, entonces, si Dios oye, Él también nos responderá, compruébalo.
Pr. Herman Gajardo P.


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