“20. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
21. el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”
Filipenses 3:20-21
Que tremenda es esta enseñanza del apóstol Pablo, y que podemos leer en estos versículos de hoy, pues él escribe: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”, dándonos a entender que todo cuanto esté ocurriendo a nuestro alrededor, eso solo atañe a como el mundo ha establecido vivir, lejos de Dios, y lejos de sus mandamientos, por lo cual debemos considerar nuestra existencia aquí solo como momentánea, y no definida, pues ya no somos del mundo, estamos aquí pero somos ciudadanos del cielo, aquí solo somos peregrinos esperando el día de la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que viene a buscar a su Iglesia.
El versículo 21, contiene verdades profundas que debemos tener siempre presente, pues dice: “el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”, que tremendo y maravilloso es entender que Jesús al volver, transformará nuestro cuerpo, y seremos semejantes a Él, lo corruptible será incorruptible (1 Corintios 15:52), pues su ilimitado poder y soberanía así lo hará.
Pr. Herman Gajardo P.


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