“18. Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.”

Salmo 145:18

Al leer este versículo de hoy, nos damos cuenta de inmediato que es una enseñanza vital para nuestra vida, pues nos insta a invocar al Señor y hacerlo de corazón, con sinceridad, con humildad, con integridad. El mismo autor de este salmo, David, escribió: “En los íntegros es hermosa la alabanza” (Salmo 33:1), enfatizándonos que si alabamos al Señor, la alabanza debe ser genuina, de verdad, no superficial, pues si no somos íntegros por mucho que adoremos y alabemos, a Dios no le agradará. El oído de Dios está atento a nuestro clamor, a nuestra oración, a nuestra adoración, pero no debemos olvidar que Él escudriña nuestros corazones. Aquí, en el versículo que leemos hoy, David escribe: “Cercano está Jehová a todos los que le invocan”, Dios está atento, Dios está cerca, no ponga usted en duda esta afirmación del salmista, pues es una realidad, aunque la respuesta a nuestra necesidad no sea inmediata, Dios ya nos escuchó, el profeta Isaías escribió al respecto: “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído” (Isaías 65:24).

Luego, el versículo termina con la siguiente declaración: “A todos los que le invocan de veras”, o sea, a todos aquellos que le invocan de corazón, con corazón contrito y humillado, a quienes lo hacen de verdad, sin segundas intenciones, pues Dios nos conoce de verdad, Él está pendiente de nosotros, como un padre con su hijo que lo necesita. Dios es bueno, muy bueno. Le exaltaré con todo mi corazón.

Pr. Herman Gajardo P.