“42. Y los molí como polvo delante del viento; Los eché fuera como lodo de las calles. 43. Me has librado de las contiendas del pueblo; Me has hecho cabeza de las naciones; Pueblo que yo no conocía me sirvió.”

Salmo 18:42-43

En estos versículos que leemos hoy, el salmista David, sigue profetizando, tremenda y gloriosamente sobre la victoria de Jesucristo, pues, en el versículo 42, leemos: “Y los molí como polvo delante del viento; Los eché fuera como lodo de las calles”, verdaderamente, la victoria de Jesús en esa cruz fue total, demostrando su soberanía y autoridad sobre todo lo que existe. Qué maravilloso es conocer al Señor, y entender la grandeza de su poder, lo cual nos hace sentirnos totalmente indignos de tanto amor que Dios nos ha mostrado a cada uno de nosotros, sus hijos. En el versículo 43, dice: “Me has librado de las contiendas del pueblo”, en el pueblo siempre hay contiendas, riñas y peleas, pero aquí leemos que de todo ello Dios lo ha librado.

Luego, en el mismo versículo, David escribe: “Me has hecho cabeza de las naciones;”, Jesús fue puesto por Dios como cabeza de la Iglesia, por lo tanto refuerza el hecho de que esta palabra escrita es otra profecía más acerca de Jesucristo, y de nadie más. Finalmente el versículo termina con la siguiente declaración: “Pueblo que yo no conocía me sirvió”, aquí podemos deducir que se refiere a que Jesús vino a los judíos, ese era su pueblo, pero la misericordia y amor de Dios nos alcanzó a nosotros, los gentiles, los que no teníamos esperanza, y Jesús también murió por nosotros, los de acá, de los confines de la tierra, y conocimos a Jesús y hoy le servimos.

Pr. Herman Gajardo P.