“11. cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.
12. Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?
13. Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.”
Hechos 2:11-13
La conmoción causada por el derramamiento del Espíritu Santo, sobre aquellas ciento veinte personas en el aposento alto, seguía produciendo asombro entre los habitantes y visitantes de Jerusalén, gentes de todas las nacionalidades allí presentes decían: “les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”, Amén..!!, los discípulos y creyentes no hablaban por hablar en esos diferentes idiomas, que el Espíritu Santo les daba que hablasen, ellos estaban proclamando las maravillas de Dios en todos los idiomas conocidos en ese entonces, dándonos a entender que el evangelio de salvación era para todas las naciones del mundo, y no solo para los judíos, el Espíritu Santo estaba entregando los direccionamientos a la Iglesia naciente, para llevar el evangelio hasta los confines de la tierra.
Mientras ocurría esto, todos aún seguían “atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?”, buscando piadosamente una explicación escritural y profética de lo que estaba sucediendo, “Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto”, en otras palabras, otros se mofaban de los creyentes tildándolos de “borrachos”. En este tiempo, o época que nos ha tocado vivir, los cristianos han tenido un sinfín de ataques por personas contrarias al evangelio, y en muchos países los llaman peyorativamente con nombres y sobrenombres para burlarse de ellos, la persecución aún continúa en muchos países, pero el Espíritu Santo sigue entregando poder a los creyentes, llenándolos de su Presencia, para que sigan entregando las buenas nuevas del evangelio de salvación.
Pr. Herman Gajardo P.


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