“22. Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

23. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

24. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

25. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

26. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.

27. Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.

28. Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso;

29. Ponga su boca en el polvo, por si aún hay esperanza;

30. Dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas.

31. Porque el Señor no desecha para siempre;

32. Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias;

33. Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.”

Lamentaciones 3:22-33

Que tremendas y maravillosas palabras expresadas aquí por el profeta Jeremías, el cual fue llamado y apartado por Dios para ser su voz en medio de una situación social y espiritual muy deplorable del pueblo del Señor. Jeremías tuvo que aprender a depender de Dios en medio de un ambiente totalmente en contra de su predicación. Pero, en medio de esas terribles circunstancias le hicieron conocer a Dios en una intimidad que Jeremías declaró como algo que le quemaba los huesos. Que Dios se nos revele a nosotros en estos tiempos finales que nos ha tocado vivir, y reconocer su soberanía, y adorarle, y aprender a esperar en Él.

Pr. Herman Gajardo P.