“1. Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego;

2. y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.”

Hechos 16:1-2

Pablo seguía incansablemente predicando las buenas nuevas del evangelio, y en el versículo 1, que leemos hoy, dice que conoce a un joven “llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego”, esto nos da a entender que los griegos se emparentaban con los judíos, y además respetaban su cultura y religión, incluso algunos de ellos obedecían las leyes mosaicas. En el caso de la madre de Timoteo, siendo judía, ella también creyó en el evangelio de Jesús y eso le inculcó a su hijo, y vemos que la influencia de esta madre causó un excelente impacto en su hijo Timoteo, pues el versículo 2, dice que “daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio”.

Qué importante es la influencia de los padres en la educación de sus hijos, pues ellos son el reflejo de lo que aprenden en su casa, no solo de lo que escuchan, sino también de lo que ven en el comportamiento de sus padres, por lo cual, debemos darle importancia a la enseñanza bíblica en los hogares, no dejando de lado los Cultos Familiares, el orar juntos, el leer la Biblia juntos, el adorar juntos, el enfatizar lo aprendido en la Iglesia local donde asisten, si no se congregan entonces deben determinar hacerlo, y ser discipulados de acuerdo a los programas de estudios bíblicos que cada congregación tiene establecido. No permita que las malas influencias predominantes en el mundo afecten a nuestros hijos, cuídelos, protéjalos, deje que Dios sea su protector, su ayuda, su socorro en las dificultades, incúlqueles la fe en Dios.

Pr. Herman Gajardo P.